Reprueba Gobierno de Chihuahua política “cero tolerancia” implementada por EUA a migrantes

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Por: La Redacción.

Chihuahua, Chih., 19 de junio del 2018.- El Gobierno del Estado de Chihuahua reprueba de manera enérgica la práctica de separación de niños, niñas y adolescentes en la frontera como parte de la política de “cero tolerancia” aplicada por el gobierno estadounidense de Donald Trump.

La situación es alarmante debido a que hasta el jueves pasado, 11 mil 432 niños migrantes están bajo la custodia del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos y de acuerdo con las cifras del Departamento de Seguridad Interna (DHS) indican que en el periodo del 9 de mayo al 5 de junio de 2018, funcionarios estadounidenses ya han separado a 2 mil 342 niños de sus familiares en la frontera con México.

Estos números significan que Estados Unidos separa, en promedio, unos 70 niños por día en su campaña para disuadir la inmigración clandestina hacia territorio estadounidense.

Las separaciones están afectando no solamente a los niños que están cruzando la frontera acompañados de sus familiares, sino también a aquellos que llegan a Estados Unidos huyendo de la violencia en sus países, a aquéllos que arriban sin compañía esperando ser entregados a sus familiares quienes ya radican en territorio norteamericano. Los coloca en una situación de mayor vulnerabilidad ante la incertidumbre sobre su futuro.

Cuando los niños y niñas son capturados y separados de sus familiares, la Patrulla Fronteriza los lleva a instalaciones de “seguridad” en las que se les pone en una especie de jaulas enormes, donde se les proporcionan mantas térmicas para cubrirse y duermen todos juntos. Permanecen ahí hasta que se determina su situación y posterior acomodo.

El riesgo se incrementa si las autoridades no se hacen responsables de la seguridad de los menores. Por ejemplo, el pasado mes de mayo, se documentó el extravío de 1 mil 475 menores por parte del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Esta oficina declaró no tener información sobre el destino de estos menores, por lo que se presume que pudieron haber caído en manos de traficantes de personas o del crimen organizado.

A los padres de quienes son separados se les criminaliza, ya que bajo la política de “cero tolerancia” se están tratando ahora todos los casos de ingreso ilegal como causas penales, y si son declarados culpables por el delito del cruce ilegal, los migrantes permanecerán en prisión hasta por seis meses. Ingresos ilegales posteriores constituirán un delito grave que se castigará con una pena de hasta dos años de cárcel.

En este punto, no queda claro con qué facilidad las personas inmigrantes que sean declaradas culpables podrán reunirse con sus hijos. De esta manera se violenta el derecho a la Unidad Familiar, el cual debe prevalecer independientemente del estatus migratorio del menor o de sus padres.

Evidentemente, esta situación es preocupante ya que la separación podría tener efectos a largo plazo y devastadores en los niños pequeños, que es probable que desarrollen lo que se llama estrés tóxico en el cerebro una vez separados de los cuidadores o padres en quienes confiaban. Interrumpe el desarrollo cerebral de un niño y aumenta los niveles de hormonas de lucha o huida en sus cuerpos.

Es urgente que el gobierno mexicano plantee acciones al respecto. Difundir la información más allá de lo mediático es un primer paso.

Se debe recurrir a instancias regionales e internacionales de protección de derechos humanos y promover estrategias de protección en los consulados.

También es indispensable que la situación se ponga en el centro de las negociaciones bilaterales con Estados Unidos.

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By: The Writing. Chihuahua, Chih., June 19, 2018.- The Government of the State of Chihuahua strongly condemns the practice of separating children and adolescents on the border as part of the “zero tolerance” policy applied by the US government.

of Donald Trump. The situation is alarming because until last Thursday, 11 thousand 432 migrant children are in the custody of the Department of Health and Human Services of the United States and according to the figures of the Department of Internal Security (DHS) indicate that in the From May 9 to June 5, 2018, US officials have already separated 2 thousand 342 children from their families on the border with Mexico. These numbers mean that the United States separates, on average, some 70 children per day in its campaign to deter illegal immigration into US territory.

The separations are affecting not only the children who are crossing the border accompanied by their families, but also those who arrive in the United States fleeing the violence in their countries, those who arrive without company waiting to be delivered to their relatives who already they reside in North American territory.

It puts them in a situation of greater vulnerability in the face of uncertainty about their future. When the children are captured and separated from their families, the Border Patrol takes them to “security” facilities where they are placed in a kind of huge cages, where they are provided with thermal blankets to cover themselves and sleep together.

They remain there until their situation and subsequent accommodation is determined. The risk increases if the authorities are not responsible for the safety of minors. For example, last May, the loss of 1 thousand 475 minors by the Department of Health and Human Services was documented. This office declared having no information about the fate of these children, so it is presumed that they may have fallen into the hands of people or organized crime.

The parents of those who are separated are criminalized, since under the policy of “zero tolerance” all cases of illegal entry are now being treated as criminal cases, and if they are found guilty for the crime of illegal crossing, migrants will remain in prison for up to six months. Subsequent illegal income will constitute a serious crime that will be punishable by up to two years in prison.

At this point, it is not clear how easily the immigrants who are found guilty will be able to reunite with their children. In this way the right to Family Unity is violated, which must prevail regardless of the minor’s or his or her parents’ immigration status.

Obviously, this situation is worrisome since the separation could have long-term and devastating effects on young children, who are likely to develop what is called toxic stress in the brain once separated from the caregivers or parents they trusted.

It interrupts a child’s brain development and increases the levels of fight or flight hormones in their bodies. It is urgent that the Mexican government raise actions in this regard.

Spreading information beyond the media is a first step. Regional and international instances of protection of human rights must be resorted to and protection strategies promoted in the consulates. It is also essential that the situation be placed at the center of the bilateral negotiations with the United States.

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