México litigará contra Estados Unidos en la OMC por el arancel sobre el acero y el aluminio

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Por: La Redacción.

Ciudad de México., 4 de junio del 2018.- México se suma a la cruzada de la Unión Europea y Canadá contra los aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio. El Ejecutivo de Enrique Peña Nieto ha anunciado este lunes que iniciará un proceso de resolución de controversias ante la Organización Mundial del Comercio (OMC, el árbitro mundial en materia de intercambios de bienes y servicios) al considerar que la decisión de la Administración Trump de gravar los envíos mexicanos argumentando razones de “seguridad nacional” viola la normativa del propio organismo internacional.

“El Gobierno de México”, subraya la nota en la que comunican la medida, “refrenda que sus acciones continuarán apegándose al Estado de derecho comercial internacional y serán proporcionales al daño que México lamentablemente reciba”. El conflicto comercial norteamericano sigue escalando en plena renegociación del TLC, que une a EE UU, México y Canadá desde 1994 y que Trump amenaza con hacer saltar por los aires si sus socios no aceptan las polémicas exigencias que Washington ha puesto encima de la mesa.

“Con este movimiento, la intención de México, de Europa y de Canadá”, valora José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, “es involucrar a la OMC en el caso”. “Ni ese organismo, ni la OCDE [la Organización para la Cooperación y el Desarrolle Económico], ni el FMI [el Fondo Monetario Internacional] se han pronunciado hasta ahora contra estos nuevos aranceles”. No obstante, De la Cruz pone el acento en la dificultad que entraña el argumento estadounidense de riesgo para su seguridad nacional. “Será muy difícil juzgarlo: no es nada más una razón económica, sino que se mueve en un terreno mucho más fangoso”.

La semana pasada —inmediatamente después de que el Departamento de Comercio de EE UU hiciese pública su decisión de imponer un arancel del 25% sobre el acero y del 10% sobre el aluminio importado de Europa, Canadá y México— los dos primeros bloques ya anunciaron su decisión de recurrir la medida ante la OMC. “Si los países no cumplen las reglas comerciales”, advirtió la titular comunitaria de Comercio, Cecilia Malmström, el sistema multilateral puede colapsar”. En la misma línea, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, afirmó no ver “señales de sentido común” en la Casa Blanca. “Seamos claros: estos aranceles son inaceptables”. En Ottawa y en Bruselas, como en la Ciudad de México, lo que más molesta es el argumento empleado por Washington para imponer el arancel: que EE UU se escude en su seguridad nacional para dañar a tres de sus socios más leales, tanto en el plano comercial como en el geopolítico.

El país latinoamericano se limitó entonces a devolver la medida proteccionista a su vecino del norte y, por mucho, primer socio comercial con restricciones a la entrada de aceros planos y de un buen número de alimentos de origen estadounidense. Hoy va un paso más allá, al unirse al frente común contra el giro radical en el régimen comercial de la primera potencia mundial desde la llegada de Trump a la Casa Blanca. Sin embargo, el recurso ante la OMC no tiene visos de ser resuelto a corto plazo: en este tipo de casos el fallo definitivo se demora entre un año y medio y dos, según fuentes cercanas a la propia organización, por lo que los aranceles estadounidenses sobre el acero mexicano seguirán en vigor durante todo ese periodo. A la demora habitual se suma la negativa de EE UU a la normal renovación del Órgano de Apelación del organismo —la máxima instancia para la resolución de disputas comerciales entre países—: dos de las siete plazas están actualmente vacantes y, si Washington persiste en su actitud, a mediados del año que viene solo habrá tres jueces en ejercicio, el mínimo requerido para decidir sobre un caso.

A diferencia de Canadá, el Gobierno no mexicano, no detalla ningún tipo de acción ante los mecanismos de arbitraje del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC). “Sería el camino más rápido”, subraya Horacio A. López Portillo, socio del despacho Vázquez Tercero & Zepeda. “El problema es que a EE UU le sería muy fácil bloquear la decisión”.

“México está ejerciendo sus derechos como miembro de la OMC”, valora Ricardo Ramírez, ex presidente del citado Órgano de Apelación, en declaraciones a EL PAÍS. Ramírez, no obstante, resta importancia al hecho de que hayan llegado un número tan elevado de quejas a la OMC: las últimas reclamaciones de la Unión Europea y de Canadá se suman a las presentadas anteriormente por otras dos grandes potencias comerciales, China e India. “La organización no se resuelve por mayorías”, sentencia el único juez mexicano ante el ente. “Solo pesa la razón jurídica”.

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Mexico City., June 4, 2018.- Mexico joins the crusade of the European Union and Canada against US tariffs on steel and aluminum. The Executive of Enrique Peña Nieto has announced on Monday that he will initiate a process of dispute resolution before the World Trade Organization (WTO, the world arbiter in the matter of exchanges of goods and services) considering that the decision of the Trump Administration to tax Mexican shipments arguing “national security” reasons violate the regulations of the international organization itself.

“The Government of Mexico,” stresses the note in which they communicate the measure, “endorses that their actions will continue to adhere to the State of international commercial law and will be proportional to the damage that Mexico regrettably receives.”

The US trade dispute continues to escalate in the renegotiation of the FTA, which unites the US, Mexico and Canada since 1994 and that Trump threatens to blow up if its partners do not accept the controversial demands that Washington has put on the table.

“With this movement, the intention of Mexico, Europe and Canada,” says José Luis de la Cruz, director of the Institute for Industrial Development and Economic Growth, “is to involve the WTO in the case.” “Neither that body, nor the OECD [the Organization for Economic Cooperation and Development], nor the IMF [the International Monetary Fund] have ruled so far against these new tariffs.”

Nonetheless, De la Cruz emphasizes the difficulty of the US risk argument for its national security. “It will be very difficult to judge: it is nothing more than an economic reason, but it moves in much more muddy terrain.”

Last week – immediately after the US Department of Commerce made public its decision to impose a tariff of 25% on steel and 10% on aluminum imported from Europe, Canada and Mexico – the first two blocks have already announced its decision to appeal the measure to the WTO. “If the countries do not comply with the commercial rules,” said the community head of Commerce, Cecilia Malmström, the multilateral system can collapse. “Along the same lines, Canadian Prime Minister Justin Trudeau said he did not see” signs of common sense ” In the White House, “Let’s be clear: these tariffs are unacceptable.”

In Ottawa and in Brussels, as in Mexico City, what bothers most is the argument used by Washington to impose the tariff: that the United States shield itself in its national security to damage three of its most loyal partners, both commercially and geopolitically.

The Latin American country then limited itself to returning the protectionist measure to its northern neighbor and, by far, the first trading partner with restrictions on the entry of flat steel and a good number of foods of American origin. Today it goes one step further, by joining the common front against the radical shift in the commercial regime of the world’s leading power since Trump’s arrival at the White House.

However, the appeal to the WTO has no sign of being resolved in the short term: in this type of cases the final decision is delayed between a year and a half and two, according to sources close to the organization itself, which is why US tariffs on Mexican steel will remain in force throughout this period.

The usual delay is compounded by the refusal of the US to the normal renewal of the body’s Appellate Body – the highest instance for the resolution of trade disputes between countries: two of the seven places are currently vacant and, if Washington persists in its attitude, by the middle of next year there will be only three judges in office, the minimum required to decide on a case.

arbitration mechanisms of the North American Free Trade Agreement (NAFTA). “It would be the fastest way,” emphasizes Horacio A. López Portillo, partner of the Vázquez Tercero & Zepeda law firm. “The problem is that it would be very easy for the United States to block the decision.”

“Mexico is exercising its rights as a member of the WTO,” says Ricardo Ramírez, former president of the aforementioned Appellate Body, in statements to EL PAÍS. Ramírez, however, downplays the fact that such a large number of complaints have reached the WTO: the latest claims from the European Union and Canada are in addition to those previously submitted by two other major trading powers, China and India.

“The organization is not resolved by majorities,” says the only Mexican judge before the entity. “Only the legal reason weighs.”

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