Los desplazados…

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Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., 4 de enero del 2017.- La violencia constante en las comunidades serranas principalmente en las ubicadas cercas del denominado “Triangulo Dorado” entre Chihuahua, Sonora y Sinaloa, punto álgido en donde los grupos del crimen organizado han echado raíces, se han entretejido historias de horror en donde las familias por miedo a ser asesinadas se ven en la necesidad de dejar sus tierras, su vida y hasta su historia.

En la comunidad de el Cordón de la Cruz en Baborigame, Guadalupe y Calvo, ubicada a casi diez horas de la capital del estado son comunes esas historias, en otros municipios como el Largo Maderal y la Simona la historia se repite.

Dichas historias son protagonizadas particularmente por familias compuestas en su mayoría de mujeres y ancianos, quienes en medio de la indefensión son hostigados por esos “malos” a quienes ellos los llaman, son estos personajes que arriban a bordo de sus trocas y empoderados con sus armas de grueso poder arriban para amagarlos, robarlos, golpearlos e incluso desaparecerlos, sí se niegan a trabajar con ellos.

Ese es el panorama, el diario vivir de las mujeres y hombres que sobreviven en la Sierra de Chihuahua, en donde se subsiste en medio de una guerra que los integrantes de las etnias indígenas no pidieron vivir y, sin embargo, se encuentran inmersos.

Son los pinos de los bosques, las rocas de las montañas de la baja y del alta tarahumara testigos de los enfrentamientos entre “los hombres malos” que merodean por las llanuras presas de la ambición y del hartazgo de un sistema que termino por devorarlos.

Es la lagrima del indígena que se encuentra desplazado y que vive desubicado en medio de la gran urbe pidiendo “kórima” porque dejó su tierra, su arado, su cosecha de maíz y frijol pudrirse junto con su dignidad desmoronada por la violencia y la inmoralidad de la corrupción que no permite ser visibilizado.

Ahí se encuentra la mujer y sus hijos sentados en un crucero, con su vida a la deriva, con su mirada perdida extrañando los ayeres de sus ancestros, todo lo han perdido, se lo han arrebatado “los hombres malos”, esos que van armados en trocas destruyéndolo todo sin que la mano de la justicia haga presente su fuerza.

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