La derrota de los Cleveland Cavaliers a manos de los Boston Celtics

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BOSTON – La derrota de los Cleveland Cavaliers a manos de los Boston Celtics 96-83 producida el miércoles coloca a Cleveland a un revés que pondría punto final a su temporada. Una derrota le rompería la cadena de siete apariciones consecutivas en la ronda de campeonato de LeBron James. Están a un juego perdido de que James, potencialmente, deje a los Cavaliers este verano y se haga agente libre, diciéndole adiós a Cleveland tras pasar 11 de sus 15 campañas como profesional jugando con la camiseta vinotinto y dorada.

El redoble de tambores se hace cada vez más fuerte en una liga que se apresta a ver el final del dominio de Cleveland en la Conferencia del Este, sugiriendo así un cambio de poder hacia cualquier otro equipo que sea elegido por James en un futuro. Mientras tanto, James estaba tranquilamente sentado en su vestuario a finales de la noche del miércoles, conversando sobre la actividad más tranquila que existe: la lectura.

El veterano entrenador atlético y viejo amigo de James, Mike Mancias, le obsequió al cuatro veces más valioso de la NBA un ejemplar de “El Alquimista”, del brasileño Paulo Coelho. Recientemente, James devoró el tomo, llegando a la mitad en días recientes.

“¿Qué se le puede dar a un hombre quien, gracias a su arduo trabajo, ahora cuenta con acceso a todo lo que despierte su interés? Pues bien, pensé que no me podía equivocar al compartir un buen libro”, comentó Macias a ESPN.

El camino que cruza el personaje principal, Santiago, en búsqueda de su leyenda personal resonó en Macias, quien vio paralelos en el sendero que se ha trazado James en su carrera en el baloncesto. Santiago, un joven pastor, sueña con encontrar un tesoro cerca de las grandes pirámides egipcias y escucha a su voz interior, abriendo su vida a un mundo que nunca había conocido.

“Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo”, es una cita hecha a menudo de este libro, que condensa su mensaje en una frase de aliento.

Aquí se encuentra James, en otra carrera en los playoffs, en la cual experimentó durante el Juego 7 más emociones que las vividas por algunos jugadores durante toda una carrera, una barrida sorpresiva de un primer sembrado, dos cestas ganadoras en pleno pitazo final, tres triples-dobles y seis partidos con al menos 40 tantos, diciendo que él cree que ya ha logrado cimentar su leyenda personal. Sin embargo, hay más cosas por hacer.

James podría tener su tesoro en la forma de un propósito para su vida, su familia y todos sus logros en el baloncesto hasta ahora. Pero el trayecto sigue emocionándole.

Remontar una serie 3-2 es algo que James ha efectuado en múltiples ocasiones, incluyendo una contra esta misma franquicia. En 2012, jugó uno de los partidos más memorables de su carrera en un decisivo Juego 6 de las finales de la Conferencia del Este contra los Celtics, en el cual sumó 45 puntos y 15 rebotes en el TD Garden.

Pero no hay nada (ni lo que el próximo verano le depare ni lo que ha hecho en el pasado y menos las potenciales búsquedas de leyendas personales por parte del brillante núcleo joven de los Celtics) que lo detenga en este momento a fin de que James se entregue completo en la cancha para intentarlo nuevamente.

“Me gusta este reto”, dijo James al remover bolsas de hielo de su espalda, rodillas y codo para prepararse a celebrar su conferencia de prensa post-partido. “Si pones un reto frente a mi rostro, voy a enfrentarme a él”.

¿James está fatigado? Pues, sí lo está. Pudo haber dicho en el podio “me siento bien” y “no mencioné nada sobre fatiga… Uno de ustedes lo hizo”. Sin embargo, es inevitable que sienta la acumulación de ocho meses seguidos jugando al baloncesto.

La idea de montarse en un avión para llegar a casa y participar en un sexto juego en menos de 48 horas y si las cosas salen bien, deberá montarse en otro avión para regresar a Boston y jugar un séptimo y decisivo compromiso en menos de 96 horas es algo que no le emociona para nada.

James tiene problemas para dormir en aviones. Tras una carrera de 15 años, conoce su cuerpo lo suficientemente bien para saber que el sueño será la forma de recuperación más vital con la cual puede contar antes del pitazo inicial de la noche del viernes.

Ha sido una larga campaña para James y los Cavaliers por muchas razones. Si Cleveland obliga a disputar un séptimo juego, James está consciente de que se tratará de su partido número 100 entre la temporada regular 2017-18 y los playoffs del presente año.

Esta es la mayor cantidad de encuentros disputados por él entre campaña regular y playoffs desde 2010-11, su primera temporada con el Miami Heat. El juego número 100 de ese año fue una derrota en el Juego 6 de las Finales contra los Dallas Mavericks y esa campaña prácticamente lo despedazó. Le llenó de enfado. Puso a prueba su amor por este deporte. Retó sus deseos.

Sin embargo, se convirtió en la base del camino que siguió para él: tres anillos y tres premios al Más Valioso de las Finales durante los cinco años posteriores.

Entonces, ¿el partido número 100 nos llevará al 101 en esta ocasión? O, ¿todo terminará en casa con el encuentro 99? ¿Está preparado para asumir el fracaso de cualquier forma, considerando que vencer a Boston solo significa el quedar con récord 3-6 de por vida en las Finales si los Cavaliers no pueden competir con las potencias ofensivas que sobreviven en la Conferencia del Oeste?

Si dichas interrogantes eran consideradas por él, no se podía percibir al conversar con él en la noche del miércoles. LeBron aspira ver a dónde le llevará el resto de su sendero.

No es esta la primera ocasión en la cual James ha tenido fuertes posibilidades de quedar eliminado en estos playoffs. Los Cavaliers debieron imponerse en un Juego 7 contra los Indiana Pacers para superar la primera ronda. James debió jugar sufriendo calambres (ese hipo recurrente que uno de los cuerpos más similares a una máquina jamás vistos en la NBA parece nunca poder superar) a fin de conseguirlo.

“Comienzas a pensar: ‘¿Esto es todo? ¿Quizás es este el final? Es la naturaleza humana”, expresó James esa noche tras vencer a Indiana. “Y luego, el otro lado de mi cerebro me dice: ‘Hagamos que algo ocurra. Vamos, para eso estas aquí”.

Y James sigue aquí, en este momento. Un jugador de los Cavaliers que intenta ganar un encuentro en Cleveland, frente a su afición local en la noche del viernes.

Es posible que su legado fuera más vulnerable si ya hubiese puesto punto final a su temporada. Sus críticos tendrían menos municiones en su contra si los Cavaliers hubiesen perdido contra los Raptors, primeros sembrados, en la segunda ronda, en vez de potencialmente caer rendidos ante unos Celtics sin la presencia de Kyrie Irving y Gordon Hayward y cuyo principal anotador en el Juego 5 fue Jayson Tatum, de 20 años.

Otros pueden intentar darle forma a su legado. James solo puede mantenerse fiel a su leyenda personal.

“Claro que siempre querré competir por el campeonato”, dijo James en su vestidor al preguntársele si sería más fácil para él si ya se encontrara de vacaciones. “Siempre asumiré esa oportunidad”.

A James le faltan algunas páginas para terminar de leer “El Alquimista”. Sin embargo, compartió un dato sobre la obra que es su favorito: El editor original decidió no publicar a Coelho y su historia. No creía que podía ser un libro vendedor. Treinta años después, es un best-seller internacional traducido a 70 idiomas distintos.

Un ejemplo que nos indica que las dificultades son temporales. El camino a recorrer se mantiene constante.

Dave McMenamin | ESPN.com

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