Fue un error empezar la temporada tan temprano

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El peor sentimiento que puede experimentar un fanático cuando llega al estadio es que se suspenda el partido.

Ese sentimiento de frustración de los aficionados se ha repetido 24 veces hasta el lunes 16 de abril, pues las intensas nevadas del invierno-primavera han obligado a posponer encuentros al por mayor, incluidos seis el domingo 15, la mayor cifra para un solo día desde el 12 de abril de 1997, cuando fueron cancelados ocho partidos.

Hablamos del clima. En estos datos no se incluyen las suspensiones posteriores a los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001.

Frío, nieve, lluvia. A eso súmenle los juegos disputados bajo temperaturas extremas, cercanas a los 32 grados Fahrenheit o cero grados Celsius, incómodos tanto para peloteros, como para asistentes a los graderíos.

No sé en qué estaban pensando el comisionado Rob Manfred y sus allegados cuando se les ocurrió empezar la temporada el 29 de marzo.

No es descabellado asociar las condiciones climáticas tan frías con la epidemia de lesiones y desgarros musculares que hemos visto en las primeras dos semanas de la temporada.

Semejante frío obliga a los jugadores a un calentamiento previo más intenso, que no todos lo consiguen y es ahí donde llegan las lesiones en muchos casos.

El zurdo Chris Sale, de los Medias Rojas de Boston, se quejaba el domingo del frío en el que tuvo que trabajar, 34 Fehrenheit, un grado sobre cero Celsius.

“Nunca antes había lanzado en estas condiciones. Fue realmente incómodo. Este ha sido, por mucho, la situación más miserable en que he estado en un terreno de pelota”, dijo el estelar serpentinero, quien volvió a presentarse dominante como de costumbre, pero solamente pudo actuar por cinco episodios ante los Orioles de Baltimore.

“Sabía que teníamos que jugar así porque el clima para el próximo par de días no se ve muy bien”, dijo por su parte el primera base de los Orioles Chris Davis. “Si había una oportunidad para jugar sería hoy (domingo), pues luego viene nieve de nuevo”.

¿Cuál es la verdadera razón de semejante adelanto de fecha?

El acuerdo laboral colectivo del 2016 aumentó la duración de la temporada de 183 a 187 días para aliviar la carga física de los jugadores.

“Es malo el número de juegos que hemos perdido hasta ahora, pero donde estoy realmente preocupado es por la reprogramación de esos partidos, por la carga que puede representar a los equipos”, reconoció Chris Marinak, vicepresidente ejecutivo de estrategia, tecnología e innovación de Grandes Ligas.

El béisbol es un deporte que la gente asocia con el sol, el buen tiempo, el calor, independientemente de los efectos del cambio climático.

Peloteros con pasamontañas, como si fueran a escalar el Everest, es un detalle que afea el espectáculo, al tiempo que afecta también la asistencia a los parques, porque no todos están dispuestos a pasarse tres horas allá afuera expuestos a las gélidas temperaturas.

El Día Inaugural debe ser en abril, como casi siempre ha sido. Es una fiesta, casi que un feriado nacional.

Se entiende que al extenderse el calendario de 154 a 162 juegos desde 1961, es más difícil comenzar la temporada a mitad de abril, como se hacía antes (Jackie Robinson rompió la barrera racial el 15 de abril de 1947, en el Opening Day).

Pero perfectamente debería establecerse como fecha de inicio el lunes de la segunda semana de abril, para evitar una buena cifra de esas suspensiones.

De hecho, el primer día de la temporada del 2018, el pasado 29 de marzo, ya hubo dos cancelaciones, los Piratas en Detroit y los Nacionales en Cincinnati.

Y el domingo, un tercio de los equipos de Grandes Ligas no pudo rendirle tributo a Jackie Robinson vistiendo el número 42 en sus uniformes debido a las suspensiones.

Parecen pocos días, pero una semana hace una diferencia muy grande, como hemos visto ya.

Ahora será obligado programar varias dobles jornadas para muchos equipos, con la consiguiente carga adicional de cansancio dentro de un calendario de por sí agotador.

Adelantar tanto el inicio de la campaña es como celebrar el 4 de Julio el 30 de junio. Entonces, los fuegos artificiales no se disfrutarían igual.

Jorge Morejón

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