Brasil detiene a un supuesto hombre clave de Hezbolá en Sudamérica

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Por: El País.

La policía federal brasileña ha detenido este viernes a Assad Ahmad Barakat, un comerciante de 51 años considerado uno de los mayores nombres del terrorismo en América del Sur. Las autoridades que ordenaron su captura, la cual ocurrió en la madrugada del viernes, en Foz do Iguaçu, zona donde Brasil limita con Paraguay, Argentina y Uruguay, creen que actuaba como operador financiero de Hezbolá en la región, lavando dinero de tráfico de armas y drogas.

Entre los crímenes supuestamente financiados por él está el atentado contra la asociación judía argentina AMIA, en 1994, que dejó 85 muertos en 1994. Se le achacan fuertes lazos con Hassan Nasrallah, secretario general de la organización y Hussein Fadlallah, su principal guía espiritual. Su orden de busca y captura se había emitido en Paraguay en agosto de 2017, por posesión de un pasaporte falso de ese país.

Barakat, libanés, llegó a América del Sur a principios de los ochenta, huyendo de la guerra civil de su país natal. Vivía en Foz desde 1987. Tiene tres hijos de nacionalidad brasileña y ya había sido preso antes, en 2001, acusado de asociación ilícita, evasión de impuestos e instigación al crimen. Fue extraditado a Paraguay, donde cumplió pena hasta 2009. Desde entonces, su paradero era desconocido.

Sin embargo, el país que más notoriedad le brindó fue Estados Unidos, quien le acusó de ser unos de los grandes nombres del terrorismo islámico en América del Sur. Según el Departamento del Tesoro estadounidense, Barakat era el dueño de dos empresas (Casa Apollo y Barakat Import-Export), que financiaban células de Hezbolá en la región y en el Caribe. Según la inteligencia estadounidense, Barakat obligaba a los a los comerciantes árabes de la zona a pagar una tasa que luego iba para el grupo islamista.

Las historias que vinculan a Barakat con el Islam radical y Hezbolá no son pocas. En una ocasión llegó a actuar como director financiero de la mezquita Husaniyya Imam Al-Khomeini, en Foz de Igaçu. En 2002, tras su detención, el templo prohibió la entrada a cualquiera que no fuese integrante de Hezbolá.

Con información de El País.

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