Se cumplen 7 años de impunidad en el asesinato del defensor de los derechos humanos Ernesto Rábago Martínez

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Por: La Redacción.

Chihuahua, Chih., 4 de marzo de 2017.- A siete años del asesinato del defensor de derechos humanos Ernesto Rábago Martínez, sucedido dentro de las instalaciones de Bowerasa, la organización que coordinaba y que se dedica a la defensa del territorio ancestral indígena, su muerte continua impune.

Para Bowerasa, el licenciado Rábago Martínez, era el que estaba ahí, el que sabía el siguiente paso a dar en la defensa de los pueblos indígenas, tal como él lo expresó: “la comunidad indígena de Baquéachi está determinada a seguir defendiendo, con estricto apego a la ley, la integridad de su territorio… aún queda mucho camino para lograr el respeto a la integridad de su territorio… el cumplimento y la conservación de sus normas internas, de sus usos y costumbres”. Ernesto, fue un defensor de los derechos humanos, al lado de su compañera Estela Ángeles Mondrágon, quién continúa dirigiendo Bowerasa y acompañando a las y los indígenas en la defensa del territorio.

Desde hace más de 89 años la comunidad rarámuri ha trabajado con mucho amor y decisión por cuidar y defender el territorio, obteniendo grandes logros sentando precedente a nivel nacional con 34 juicios restitutorios ganados y 29 sentencias ejecutadas a cabalidad; la última sentencia ejecutada fue el pasado 17 de enero, en favor de ejido de Baquéachi, en la que una vez más se reconoció a la comunidad indígena como legítimos y verdaderos dueños del territorio.

Estela Ángeles Mondragón y algunos integrantes de las comunidades que ella representa, han sido amenazados y agredidos en varias ocasiones por su tenaz defensa del territorio en el estado de Chihuahua. Ello ha motivado que a la abogada Ángeles le hayan sido otorgadas medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y se le haya incorporado al Mecanismo Nacional de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas; varias organizaciones locales y nacionales han respaldado y reconocido el trabajo realizado, dando testimonio de su integridad, transparencia y honestidad.

Además de los riesgos y el cobarde asesinato de Ernesto Rábago, la comunidad indígena ha sufrido diversas invasiones que han empobrecido su tierra: los invasores han metido ganado que se ha ido acabando los pastizales y el agua; se han apoderado de sus mejores tierras de siembra, lo que ha fragilizado la paz comunitaria y hundido en la precariedad económica.

La entrega de Ernesto Rábago por la causa de las y los hermanos rarámuri, queda en sus vidas y en Bowerasa por siempre y es reconocida con el respeto, el amor y la estima que siempre le han tenido. Ayer como ahora, continuaremos exigiendo verdad y justicia por el asesinato del defensor de derechos humanos de los Pueblos Indígenas.