Peña Nieto el presidente que prometió un “México en Paz” entregó un informe “manchado” de sangre

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Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., 5 de septiembre del 2017.- El presidente de México, Enrique Peña Nieto, al llegar al poder prometió a los mexicanos un “México en Paz”, esto luego de la rabiosa “guerra contra el narcotráfico” que emprendió su antecesor Felipe Calderón Hinojosa.

Basta con cerrar los ojos y recordar el 2006 al 2012, sexenio en que dejó más huérfanos y viudas que ningún otro acontecimiento en la historia del México moderno, por no contar a los desaparecidos fenómeno que permanece vigente y al alza, desfragmentando dolorosamente a las familias que enfrentan la agonía de perder a un ser querido.

Enrique Peña Nieto “quedó a deber a los mexicanos” esa paz que tanto prodigó, pues la batalla contra el narcotráfico continua vigente, cada vez con más agresividad, a pesar del despliegue militar que ha impulsado a través del fracaso de la implementación del Mando Único y el Mando Mixto, los cuales han pasado a formar parte de un “experimento más” en materia de Seguridad Pública en donde los más perjudicados son los ciudadanos.

El gobierno de Peña Nieto ha dado continuidad al despliegue militar de Felipe Calderón, quien luego de “pegarle al panal” lo único que hizo en su estrategia contra el crimen fue “fragmentar” los grupos criminales para que estos se “reagruparan en pequeñas organizaciones” que, con el paso de los años y con la ayuda de la corrupción se fortalecieran hasta conformar “Carteles” criminales que lentamente han ido avanzando a lo largo y ancho del país sembrando terror y desolación en poblaciones y comunidades enteras.

Quizás lo anterior, pudiéramos haberlo considerado como la “herencia maldita” de Calderón Hinojosa para Peña Nieto, quien a lo largo de su sexenio no solamente enfrento, sino confrontó la tarea de neutralizar 107 de los 122 objetivos prioritarios dentro de la estrategia nacional de seguridad contra el crimen organizado, sin embargo, eso “no cuenta, pero cuenta mucho” diría el eslogan del mandatario federal, si contáramos los daños colaterales.

Para la “neutralización” de los 107 de los 122 objetivos nacional, la estrategia militar emprendida por el Gobierno Federal en un período de cinco años dejó como saldo 87 mil 713 personas muertas, mientras que en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa la cifra oficial alcanzó los cien mil muertos, por lo que el número de víctimas durante el Gobierno de Peña Nieto podría rebasar a la de su antecesor, es ahí donde se encuentra la deuda a todos los mexicanos, principalmente a quienes la inseguridad les arrebato un ser querido o a los periodistas que fueron asesinados, hostigados, hasta desplazados, eso “no cuenta, pero cuenta mucho”, precisamente porque los homicidios más emblemáticos se encuentran en el olvido, bajo carpetas de investigación “repletas de polvo” o bien en siendo el estandarte de algún político que con “fines electorales” buscará sacar provecho para los comicios electorales del 2018, al fin las miles de víctimas, pasan de ser eso a “un simple botín político”.

En junio pasado se registró el mes más violento desde 1997, cuando México comenzó el conteo de los homicidios dolosos, al registrarse un pico de dos mil 237 muertos, esto de acuerdo con cifras oficiales, sumándole a todo esto se tiene el fenómeno de la desaparición forzada en donde las cifras son estremecedoras ya que se habla de hasta más de 30 mil desaparecidos desde 2006, por lo que las heridas de los mexicanos siguen abiertas, mucho más de lo que se imagina Enrique Peña Nieto.

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