El expediente de Miroslava se le “echó a perder” a la FGE

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Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Chihuahua, Chih., 5 de noviembre del 2017.- El discurso del gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado y las declaraciones del fiscal general del estado, César Augusto Peniche Espejel en torno al asesinato de la periodista Miroslava Breach Velducea, corresponsal de La Jornada, con respecto a la línea de investigación de la “narcopolítica” hoy se ha desvanecido, quedando solamente el narcotráfico.

Atrás quedaron las promesas de justicia para la familia de la periodista de ir contra los autores intelectuales del homicidio de Miroslava, de esos “encumbrados” que ordenaron la muerte de quien a través de sus publicaciones desenmascaro y tumbó candidaturas en la zona serrana.

Que cómodo, para las autoridades chihuahuenses asegurar que la periodista murió víctima del crimen organizado sin la intervención de algún político incomodo, de esos que abundan, de aquellos inmiscuidos en casos de corrupción y que, involucrados con esos grupos criminales decidieron terminar con la vida de la periodista por considerarla incomoda y hasta un peligro por el trabajo de investigación que realizaba Miroslava Breach y Patricia Mayorga.

Han trascurrido ya casi ocho meses de esa fatídica mañana y lentamente las autoridades le apuestan al olvido, al silencio que todo lo corrompe que, finalmente hace que casos como el de Miroslva Breach y el de Adrián Rodríguez Samaniego quien está a punto de cumplir un año formen parte de esas carpetas de investigación cerradas, replegadas junto a centenas de casos de impunidad.

Los tiempos electorales se avecinan y los intereses políticos se hacen evidentes, las fichas se están acomodando en torno a los comicios del próximo año, lamentablemente Miroslava Breach ya no estará para evidenciar los lazos que unen a los políticos que están coludidos con los grupos criminales.

Hay discursos que conmueven el corazón en torno a que habrá justicia “solo juego de palabras” de un gobernador que le aseguró a su amiga que, “no habría impunidad en su crimen”, sin embargo, han transcurrido ya casi ocho meses y es evidente que la justicia no ha llegado.

El homicidio contra Miroslava “es una ejecución de un crimen con propósitos de intimidación y de silenciamiento”, dijo Corral Jurado a unas horas después de que mataron a la corresponsal de La Jornada.

“Los motivos por los cuales la asesinaron fue porque ella realizó un trabajo frontal sobre esos vínculos de la narcopolitica, por eso la trascendencia de la investigación que construyó en un inicio la Fiscalía y de los resultados y del castigo a los responsables”.

–¿Detrás del crimen de Miroslava podría estar la narcopolítica? Fue cuestionado Javier Corral Jurado, horas después del homicidio de la periodista, a lo que el mandatario respondió que –¡Sí de manera tajante! Pero tiempo después llegó el olvido.

Corral Jurado expresó que el reconocer la narcopolitica como principal línea de investigación del homicidio de Miroslava, implicaba no solo dar un golpe al pacto de impunidad entre narcopolíticos, sino de los crímenes contra periodistas. “Estamos ante el doble reto y asumo la responsabilidad histórica de resolver este caso, darle un golpe a la impunidad y dar con los responsables”.

Siete meses después del asesinato de Miroslava, la investigación se les “pudrió” con tantas filtraciones y con la negativa de acceso a la carpeta de investigación a la familia de la periodista para conocer los pormenores sobre las indagatorias.

Por ese motivo, Rosa María Breach Velduce apoyada en organismos internacionales y en Propuesta Cívica interpusieron un amparo para poder hacer efectivo ese derecho como víctimas, mismo que fue impugnado por la FGE.

Actualmente, la carpeta de investigación en torno al crimen de la periodista ha sido cerrado y solamente ventilado a través “filtraciones” que las líneas de investigación apuntan al narcotráfico, es decir el tema de la narcopolítica ha desaparecido, peor aún los homicidas intelectuales y materiales de la periodista quienes a la fecha continúan gozando de total impunidad.

Personajes con nombre y rostro pertenecientes al partido del gobernador y por los cuales se desvaneció la línea de investigación por narcopolítica va dirigida al ex dirigente estatal del PAN y actual director de Servicios Públicos del Municipio de Chihuahua, Mario Vázquez Robles y al ex vocero de ese partido Alfredo Piñera Guevara.

Otro panista implicado, según testigos, es Hugo Amed Shultz Alcaraz, exalcalde de Chínipas, a quien Miroslava Breach identificó como el que pactó con el narco en ese municipio y nombró como jefe de la Policía en todo su trienio a Martín Ramírez, sobrino del capo Crispín Salazar Zamorano, jefe del Cártel de Sinaloa en una vasta región de Chihuahua y señalado por la fiscalía estatal como el autor intelectual del homicidio de la periodista.

Actual coordinador de Educación en la Región Serrana del gobierno de Javier Corral Jurado, Shultz Alcaraz es tío de Juan Miguel Salazar Ochoa, otro miembro del cártel, a quien el PRI había postulado como candidato a la presidencia de Chínipas y que, al revelar Miroslava sus vínculos con el narco, tuvo que rectificarse y poner otro candidato.

De ese tamaño fueron los alcances de los trabajos de la periodista y por ese motivo, el riesgo que significaban los trabajos de la corresponsal de La Jornada para los políticos chihuahuenses inmiscuidos en la narcopolitica.

Fragmentos e información de Proceso y del periódico Norte.

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