Dibuja artista “con la luz” una narrativa del Centro Histórico

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Desde que se estableció en México, hace 30 años, el fotógrafo estadounidense Keith Dannemiller (Akron, Ohio, 1949) se dedica de manera sistemática a construir un registro gráfico del Centro Histórico de la capital del país.

Más que cazar imágenes con mero propósito documental, explica el artista, su leitmotiv consiste en configurar una narrativa de la vida cotidiana que tiene lugar en tan emblemático escenario urbano.

En particular, se ha centrado en los procesos humanos y la forma en que las personas se relacionan entre sí y encajan en su entorno; el vínculo que de manera consciente o inconsciente tienen con los espacios públicos, la calle y los edificios.

El resultado de ese trabajo es la exposición Callegrafías, que desde el 16 de marzo se puede visitar en el Museo Archivo de la Fotografía (MAF).

La muestra reúne 44 imágenes en blanco y negro, de gran formato, en las que el fotoperiodista ofrece una atractiva mirada, en muchos casos poética, de esos personajes anónimos que dan vida al primer cuadro capitalino.

Ahí aparecen comerciantes, trabajadores, parejas de enamorados, indigentes, seres solitarios o estrafalarios que deambulan por el Centro Histórico en diferentes escenarios, desde transportes públicos hasta iglesias, monumentos, plazas públicas, puestos de revistas y loncherías.

Aunque Dannemiller ha realizado fotografías de este tipo desde hace tres décadas, las que ahora exhibe datan de seis años, la más antigua, y dos meses, la más reciente.

Fueron seleccionadas de un conjunto de más de 600 tomas, material, por cierto, que da vida a un libro con el mismo título de la exposición, publicado por el Fideicomiso del Centro Histórico hace unos tres años.

Sentido de pertenencia

Keith Dannemiller, colaborador de prestigiadas publicaciones internacionales como Time, New York Times, Vanity Fair, National Geographic y Al Jazeera, explica en entrevista con La Jornada que su interés por el país y el Centro Histórico capitalino surgió hace decenios, cuando vino de enviado a la Ciudad de México con la finalidad de efectuar la cobertura gráfica de los movimientos sociales y políticos en esta urbe.

Fue un bautizo de sangre. Trabajaba yo para la agencia Imagen Latina y, gracias a colegas fotoperiodistas mexicanos como Marco Antonio Cruz y Arturo Fuentes, pude conocer y embeberme de esta ciudad y lo que aquí pasaba, refiere.

Gran parte de mis coberturas eran en las calles del Centro Histórico y desde el primer momento me cautivaron su energía y su gente, la manera en que las personas se relacionan con el entorno. Fue algo muy atractivo y comencé entonces a hacer este tipo de fotos por mi cuenta.

Desde entonces, una de las principales líneas de su quehacer ha sido captar el sentido de pertenencia –o la falta de ésta– que las personas desarrollan con el primer cuadro de la metrópoli, la forma en que lo hacen suyo y lo ejercen, para conferirle un sentido especial de vida.

Para mí es muy importante ver y captar cómo las personas pertenecen a un entorno, grupo, familia o comunidad. Estas fotos también reflejan algo de mí, pues trato de que den la idea del extranjero que pertenece o no a esta sociedad, explica.

“Con este trabajo no busco decir que el Centro Histórico es de una determinada manera, sino que así lo observo. Lo que más me interesa es captar la realidad.

Las mías son imágenes con una perspectiva no sociológica, sino antropológica, aunque no con el rigor científico de esta disciplina, sino más bien con sentido intuitivo.

Jamás es el mismo escenario

Bioquímico de carrera, profesión que en realidad nunca ha ejercido porque fue mordido por el veneno del periodismo, Keith Dannemiller explica a La Jornada que decidió nombrar Callegrafías a su exposición en referencia a la raíz etimológica de la palabra fotografía, que significa escribir o pintar con la luz.

La fotografía, para mí, tiene que ver con la letra, con la palabra, con la narrativa, con contar historias, aunque sea con un lenguaje distinto al hablado o al escrito. Este es el lenguaje de dibujar con la luz, añade.

“En el caso específico de Callegrafías es narrar lo que ocurre en las calles del Centro Histórico. Esas historias que se escriben a cada instante y que para la mayoría de las miradas pasan desapercibidas. Me interesan las historias que capto en mis fotos, pero también las que hay detrás de ellas.”

De acuerdo con el entrevistado, fotografiar durante tantos años el Centro Histórico no es aburrido ni repetitivo. Jamás es el mismo escenario; éste cambia día con día y por eso nunca se repetirán las imágenes.

Y finaliza: Deseo aclarar que hago mi trabajo con una idea documental; si alguien ve arte en él, es algo que agradeceré mucho; pero en mí, en principio, no hay pretensiones estéticas.

Callegrafías, exposición de Keith Dannemiller, concluirá el 11 de junio en el Museo Archivo de la Fotografía (Guatemala 34, Centro Histórico, atrás de la Catedral Metropolitana).

Agencias.