Dejar vivir a los rivales es la crisis que sufren los Cowboys

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ARLINGTON, Texas — Los Dallas Cowboys reconocieron que pudieron hacer algunas cosas diferentes para evitar caer ante los Green Bay Packers.

Pero si el debate se centra en que el quarterback Dak Prescott anotó demasiado rápido y dejó demasiado tiempo a Aaron Rodgers y compañía para montar el regreso, entonces las cosas están peor de lo que deberían. Cierto. Los Cowboys saben que Rodgers puede hacer magia con 1:13 minutos disponibles. Incluso, al quarterback de Green Bay hasta le sobraron 11 segundos para finiquitar en la zona de anotación una serie ganadora de 75 yardas.

Sin embargo, los Cowboys fallaron en las dos principales cosas que debían hacer: jugar defensa de alto nivel con el mínimo de disciplina al sistema y plan de juego y ser consistentes durante todo el partido.

“Un gran punto de énfasis antes de este partido fue mantenerlo (a Rodgers) en la bolsa tanto como fuera posible“, indicó el coach Jason Garrett. “En diversos puntos del partido fuimos capaces de hacerlo, pero en esa jugada en particular le dimos oportunidad de lanzar a la zona final corriendo. Le dimos oportunidad de hacernos daño con las piernas“.

En realidad, Rodgers fue mucho mejor que los Cowboys más allá de la última serie ofensiva o de los tres pases de touchdown que lanzó o las 221 yardas por aire que sumó. Su rating de 122.9 puntos se queda corto de los intangibles que provoca en una defensiva de bajo nivel como la de Dallas.

Es tan grande la presencia de Rodgers, que ayudó a que un equipo cuyo corredor principal ni siquiera fue activado y que llegó al AT&T Stadium como la 28 por la vía terrestre de la liga, sumara 160 yardas por esa vía contra la defensa de Dallas.

“Obviamente, hay tanta atención en su quarterback y su juego de pase y lo que es capaz de hacer, que complica el resto de las situaciones. Teníamos un respeto saludable por su juego por carrera antes del partido“, agregó Garrett.

Por segunda semana consecutiva, los Cowboys perdieron en la parte complementaria, como sucedió también contra Los Angeles Rams.

Dallas (2-3) se fue al descanso contra los Packers con ventaja de 21-12; con 223 yardas totales contra 119 de los Packers; 162 yardas por aire de Prescott contra 84 de Rodgers.

Dallas sólo pudo anotar 10 puntos más en la segunda parte, incluidos siete en su última serie del juego, en la que Prescott puso arriba a su equipo con un acarreo a las diagonales.

Los Packers (4-1) anotaron 20, incluido el touchdown en la serie ganadora que Rodgers concluyó con el pase de touchdown a Davante Adams.

Esa diferencia antes y después del medio tiempo, algo que sucede de manera rutinaria desde que Garrett es el entrenador en jefe desde hace siete temporadas, ya no puede ser casualidad.

“Las oportunidades en esta liga son pocas y es poco realista pensar que vamos a anotar touchdowns en cada serie. Así no es ni nunca ha sido la NFL. Anotamos touchdown en nuestras primeras tres series“, señaló el estratega.

El problema es que los Cowboys otra vez fueron casi blanqueados en el segundo medio, lapso en el que permiten que el rival crezca.

“No vamos a señalar a nadie en este vestidor. Somos una familia. Cuando alguien está abajo otros van a levantarnos”, afirmó el corredor Ezekiel Elliott. “Sólo tenemos que aprovechar esta semana sin partido, reagruparnos y estar listos para el resto de la temporada“.

El próximo juego de los Cowboys es el 22 de octubre en San Francisco ante los 49ers, por lo que tendrán una semana de descanso para digerir dos derrotas consecutivas en casa.

Carlos A. Nava | ESPN Digital

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